¿Alguna vez has ido sola al cine?
¿O te has sentado en un restaurante lindo… solo contigo misma?
Si nunca lo has hecho, puede que este sea el primer paso para conocerte mejor antes de viajar sola.
En El Camino del Artista, Julia Cameron habla de algo que me encanta: las citas con el artista.
Son momentos que planeas a solas para hacer algo que te inspire: ir a un museo o a una feria artesanal, tomar una clase de cerámica o probar algo que siempre has querido hacer.
Y cuando lo haces… pasa algo increíble: aprendes a disfrutar de tu propia compañía.
He conocido a muchas mujeres que me dicen:
“Yo no sería capaz de viajar sola, qué aburrido… ¿qué hago sola como una gueva?”
(Expresión muy colombiana, por cierto 😂).
Incluso hay quienes no se sienten capaces de ir solas a un restaurante. O al cine.
¡Al cine! Que literalmente es sentarte en una silla, mirar una pantalla gigante y no hablar con nadie por dos horas.
Pero lo entiendo.
Estar sola en un lugar público —y además disfrutándolo— a veces se siente como un pequeño acto de revolución.
La gente te mira.
Tal vez te juzga.
A veces hasta te miran con pesar, como pensando:
“ay, qué pecao… no tiene con quién salir”.
Y si tienen razón… bueno…
mentira 😂.
A veces simplemente te cogió la tarde y no te quedó otra que almorzar sola.
Otras veces ya no tienes ganas de coordinar agendas, mensajes, “¿a qué hora puedes?”, “¿dónde nos vemos?”, y terminas yendo sola a esa clase de cerámica a la que llevabas meses queriendo ir.
Y otras veces —las mejores— lo haces con toda la intención del mundo.
En mi caso, amo ir sola al cine.
Para mí es un planzazo.
Esas salidas en solitario son mis citas con el artista.
Hago cosas que llevo rato queriendo hacer y las hago sola, por el simple placer de disfrutar mi propia compañía.
Porque con los años me he aprendido a caer súper bien.
Me considero bastante chévere.
Y lo mejor: cada vez me importa menos lo que otros piensen de mí.
Y así descubrí algo importante:
antes de viajar por el mundo… tenía que aprender a viajar conmigo misma.
Así que hoy te invito a que hagas un plan contigo.
Pueden pasar dos cosas:
que te guste…
o que lo odies.
Sinceramente espero que pase la primera.
Que atravieses esa incomodidad inicial y descubras lo parchada que eres.
Que experimentes el privilegio de compartir tiempo contigo.
Eso sí… espero que no te vayas al extremo como yo, que ahora a veces prefiero estar sola que con otros.
Pero bueno, esa historia será para otro blog 😅.
Si todavía no te animas a dar ese paso, escribí un e-book con ejercicios de journaling que pueden acompañarte en este proceso.
Si este texto resonó contigo, te leo en los comentarios.
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