A veces extraño la aventura, que cada día fuera diferente, que cada fin de semana fuera una sorpresa, visitar un nuevo país, una nueva ciudad, un nuevo restaurante, probar una nueva comida, conocer personas nuevas, estar en un lugar distinto, cada día tenía algo nuevo por contar, por descubrir, por vivir, estar en movimiento puede ser adictivo porque vivir viajando es adrenalínico. Y también muy agotador.
Al final de mi viaje, yo solo añoraba una vida ordinaria, tener una rutina, que mis días fueran predecibles, comer todos los días lo mismo, ir al supermercado de mi barrio, comer la comida casera, tomar el café colombiano, no tener que pensar en dónde iba a dormir, ni cuál sería mi siguiente destino.
Ahora, que volví a mi vida normal, sigo trabajando remoto desde la comodidad de mi nuevo hogar, y puedo decir: bendita sea la vida ordinaria. Sigo trabajando con empresas extranjeras, hago de todo un poco: diseño gráfico, coordinación de proyectos, growth, community management, marketing. Y sinceramente a este punto, ya no quiero escalar esa career ladder. Ya no busco ser la ejecutiva más exitosa, ni la directora, ni la presidenta, ni ganar millones de dólares.
Y no sé si eso es falta de ambición o si simplemente ya no creo en la idea de que siempre hay que querer más, ganar más y hacer más. Esa idea de que si no estás haciendo algo extremadamente grande o exitoso, entonces no tiene valor. Creo que mi ambición hoy es más simple: poder vivir tranquila mi día a día.
Para mí, el éxito está en levantarme cada mañana y sentirme descansada. En poder dedicar mis primeras horas a tomar café y escribir en mi journal. En tener la libertad de dedicar la mañana para hacer ejercicio, en empezar a trabajar a las diez de la mañana, en dedicarme a trabajar en algo que me gusta, en dedicar mis tardes a contemplar el atardecer con mi gata, en poder dedicar mis noches a pintar, a escuchar música, a ver una serie, a leer. El éxito de tener una vida ordinaria. ¿Qué tal si el éxito es hacer menos, pero sentirte más tranquila con lo que haces y con lo que tienes hoy? ¿Qué tal si el éxito es agradecer más por lo que ya tienes?
A la final nadie sabe realmente cómo se juega el juego, y cada uno lo juega con las reglas que se inventa. Y cuando entro a redes sociales y veo a tanta gente aburrida en su trabajo, en un ambiente laboral tóxico, o desesperada por no tener trabajo, pienso que tal vez trabajar por tener una vida en calma, más que cualquier logro, es lo que está bien.
Por mi parte, voy a seguir viviendo mi vida ordinaria, tranquila y normal, que tanto me gusta. Y ojalá, de alguna manera, eso inspire a alguien más a encontrar su propia libertad, su propia tranquilidad, su propia forma de entender qué es el éxito.








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